Erradicación de enfermedades, ¿futuro tangible?

La erradicación de enfermedades es un objetivo muy importante a nivel de salud pública, pero para lograrlo es necesario implementar medidas efectivas de vigilancia, tratamiento y control. Este hito requiere una combinación de medidas de prevención, como la vacunación o el diagnóstico precoz, la mejora de las condiciones sanitarias, disponer de tratamientos eficaces y contar con un músculo fuerte en cuanto a investigación y educación.

Uno de los ejemplos más destacados es la erradicación mundial de la viruela en 1980, lograda gracias a una campaña masiva de vacunación. Sin embargo, la eliminación de enfermedades es un proceso difícil y a menudo requiere una inversión significativa en tiempo, recursos y esfuerzos.

En ese sentido, actualmente encontramos ejemplos de enfermedades que, a pesar de disponer de tratamientos eficaces, siguen teniendo una prevalencia relevante, como el caso de la hepatitis C.

En nuestro país, la pandemia tuvo un efecto devastador en términos de diagnóstico e inicio de nuevos tratamientos respecto la hepatitis C. Según cifras de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), hay entre 20.000 y 30.000 personas que tienen la enfermedad y no lo saben. Para conseguir el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de erradicarla para el año 2030, todos los agentes del sistema deben trabajar de forma conjunta.

Para la Dra. Marta Tejedor, jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Infanta Elena de Madrid, uno de los retos clave en este sentido es “destinar más recursos a prevención primaria, insistiendo en la educación poblacional desde temprana edad, en los colegios y estrategias gubernamentales dirigidas a la promoción de hábitos de vida saludables en todos los aspectos”.Según la profesional, “lo primero para poder combatir una enfermedad es saber que existe, y si no se visibilizan las patologías y sus consecuencias, es como si no existieran”. Para ello, uno de los caballos de batalla más importantes para superar este desafío es el impulso de campañas de prevención, destaca la Dra. Tejedor.

En este sentido, la visibilización a través de estas campañas promovería un cambio de percepción en torno a ciertas enfermedades que conllevan un estigma asociado, como el caso de la hepatitis C. Como comenta Tejedor, estas iniciativas ayudarían a normalizar los cribados etarios, “igual que se hacen campañas de cáncer de colon […], la población debe saber que la hepatitis C hoy en día se cura […] y los tratamientos son seguros y eficaces, nada que ver con otros del pasado como el interferón”, señala.

Por su parte, el Dr. Federico García, jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio, señala que el diagnóstico precoz y la implementación de cribados por edad son algunos de los temas a abordar actualmente. En este sentido, subraya que existe un debate en torno esta última cuestión, pero, desde su experiencia, está “totalmente convencido que la edad es un factor de riesgo para tener hepatitis C y que, por lo tanto, sería totalmente necesario” llevar a cabo estos cribados, incide.

Marta Tejedor

La Dra. Marta Tejedor, jefa de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Infanta Elena, es doctora en Medicina y especialista en Hepatología, con un interés especial en la cirrosis avanzada y sus complicaciones. Ha desarrollado multitud de proyectos de mejora en su servicio relacionados con la hepatitis B, la colangitis biliar primaria y los trastornos funcionales digestivos. Así mismo ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales, ha participado en proyectos de investigación y tiene experiencia docente con estudiantes de postgrado. Actualmente es la coordinadora de RRSS de la Revista Española de Aparato Digestivo, y miembro del comité ejecutivo de la Fundación Española del Aparato Digestivo.

 

El éxito de las estrategias regionales

En el caso de Andalucía, una de las regiones que ha puesto en marcha un plan estratégico para la erradicación de la hepatitis C junto con Galicia y Cantabria, se busca “incrementar la tasa de diagnósticos, realizar acciones en poblaciones vulnerables y fomentar, en la medida de lo posible, cribados etarios”. Para el Dr. García, uno de los pilares esenciales es la accesibilidad, no en términos de acceso a tratamiento, ya que en nuestro país no existen restricciones en ese sentido, “pero sí hay pacientes que tienen limitaciones en el acceso al sistema sanitario”, puntualiza.

Muchos especialistas se encuentran pacientes que son atendidos fuera del sistema, como el caso de los centros penitenciarios o de adicciones. Por lo que, como indica Federico, hay que “intentar mejorar y superar todas las barreras que existen para que los pacientes tengan acceso a tratamiento, ya que, además, en estos grupos hay una mayor prevalencia y número de casos”. Además, incide en la importancia de contar con medidas de prevención y de vigilancia, “necesitamos sistemas de vigilancia en tiempo real que nos permitan conocer cifras reales de incidencia” y que ayuden a monitorizar los potenciales casos de hepatitis C, señala García.

En este punto entran las herramientas digitales. Ambos especialistas coinciden en la importancia de incorporar la inteligencia artificial (IA) “a la hora de encontrar pacientes candidatos” y “localizar a pacientes perdidos” en el sistema. En el caso de Cantabria, por ejemplo, en Atención Primaria cuentan con un sistema que avisa a los facultativos de que el paciente puede ser de riesgo, con el objetivo de acelerar todo el proceso diagnóstico y contribuir a mejorar el proceso de identificación de pacientes.

El Dr. García comenta que actualmente existen dos barreras muy importantes en este sentido; “la propia sistemática de búsqueda”, puesto que es un proceso muy difícil y manual. Y, en segundo lugar, la necesidad de “elevar las tasas de rescate de los pacientes”, ya que las tasas son bajas. Las nuevas tecnologías pueden contribuir a “conocer cuál es la mejor estrategia para que podamos reintroducir en el sistema sanitario todos estos pacientes que se perdieron”, afirma el especialista.Por su parte, la Dra. Tejedor comparte la necesidad de “automatizarlo de alguna manera”. En su opinión, contribuiría positivamente que, si el sistema detecta algún factor de riesgo relativo a hepatitis C, “[…] pueda pedir una analítica automáticamente para confirmar el diagnóstico”. Sin perder el foco en que el resultado de estas pruebas llegue a los especialistas, se dé una respuesta ágil y “el paciente no se pierda de nuevo en el sistema”, puntualiza.

Se han dado grandes pasos en el camino hacia la erradicación de la hepatitis C y los tratamientos antivirales han supuesto un cambio significativo, pero todos los agentes implicados deben seguir trabajando para mejorar el acceso al diagnóstico y aprovechar todas las oportunidades que brindan las herramientas digitales en la lucha contra esta enfermedad.

Federico García

El Dr. Federico García es jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio. Es coordinador del área de I+D+I e investigador Responsable del Grupo MP-13- del Instituto Biosanitario Ibs. Granada. Asimismo, es investigador responsable de Grupo del CIBERINFEC, vicepresidente de SEIMC e IP de diversos proyectos nacionales y europeos. Actualmente es el director del Plan Estratégico Andaluz para el Abordaje de las Hepatitis Virales (PEAHEP). Autor de más de 250 publicaciones científicas, con índice H de 52.

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